
VERME ANTES DE IRTE
Te dije me gustaría verme antes de irte y me miraste con una sonrisa perspicaz, de esas que perturban porque evidencian una falta. Solo que no me daba cuenta de cuál era, entonces seguí hablando, pero ya sin mirarte a la cara.Aunque no te lo diga, me da bronca cuando adoptás ese aire de superioridad. Me vuelco a tu biblioteca, que casi conozco de memoria. La colección de dios-Freud arriba y los adornitos de tus vacaciones distribuidos por los estantes, pero siempre me sorprendés con alguna novedad editorial que justo yo también estoy leyendo. Me gusta sentirte humana, que leés lo que leo, pero sobre todo adoro imaginarte limpiando la cocina, enojándote con tu pareja o con tus hijos (aunque no sé si los tenés), enroscándote en problemas.
No puede resultarte tan fácil resolver también los tuyos. Pero ahí, sentada en tu trono, con el halo de luminosidad a contraluz sobre tu silueta, te percibo todavía un poco sobrenatural. Ya lo que te contaba me parece intrascendente. Pienso en la discusión con mamá por teléfono y me pregunto por qué siempre hablo de lo mismo. A veces siento que nuestros encuentros son una tela continua, de retazos, solo segmentados por una hora de reloj. Me aburro de mí misma. ¿También te canso? Nunca te lo conté, pero casi dejo de venir cuando te descubrí disimulando un bostezo con la mano. Sin embargo, este espacio es una adicción: a la semana siguiente, habrás notado, volví a sentarme en el mismo sillón, como si nada hubiese pasado.
¿Por qué nunca cambiamos de lugar? A veces tengo ganas de sentarme en el morado. Más de una vez estuve tentada de sorprenderte, pero reprimía la transgresión antes de cometerla, como una nena que reprime el robo de unos caramelos.
No sé qué te decía, pero a lo que voy es que la expresión de deseo tal vez tenga que ver con el viaje. Me da ansiedad perder mis lugares. No sé si me voy a sentir cómoda con el cambio, pero sabés que, cuando asumo algo, soy más firme que un soldado. No hay vuelta atrás en dejar mi casa, mi trabajo… Bueno, todo. También hay algo irremediable en esta partida, por eso la necesidad de una vez más; no sé si ustedes también usan el concepto de sobreturno.
Tu mirada hacia la muñeca confirma que es hora de terminar. Sé que es una actuación, en realidad te guiás por el reloj de pared que está detrás de mí, pero hay todo un despliegue de rituales que te empeñás en repetir. Los tengo estudiados, yo también te analizo.Nos paramos y un nudo en la garganta, porque siento que todo ha pasado tan rápido y no sé en qué se diluyó el tiempo de mi monólogo. ¿Por qué no te hablé de la ansiedad que me generan tantos cambios? ¿Por qué no te conté que me da miedo el fracaso del viaje?
Me das un beso en la mejilla, te reclinás un poco porque no importa cuánto taco lleve puesto, siempre estás más alta que yo. Me decís: puedo revisar la agenda, pero no te olvides de lo que me dijiste hace un rato; no te olvides de verte a vos antes de irte.Ahí descubro mi reflejo proyectado en la ventana; me devuelve un rostro contrariado por el fallido inicial. Un yo disociado en alguien que parte y alguien irremediablemente enclavado acá. ¿Qué se va de mí y qué se queda?
Te digo: está bien, seguro la próxima semana esté atareada, me sonreís ya no con sarcasmo, me atrevería a decir que con algo de cálida nostalgia. Yo hago lo mismo, tratando de llevar ambas partes a cuestas.
Me veo una vez más en el reflejo antes de irme, solo para no olvidarme de nada.
Semblanza
Anabel Ares es autora, actriz y directora, además de licenciada y profesora en Filosofía. Reside en la Ciudad de Buenos Aires, donde desarrolla su labor en el ámbito del teatro independiente.
En 2023 publicó su primer libro de dramaturgia, Yo no elegí este juego, editado por Pierre Turcotte. Su primera novela, La domesticación de las plagas, será publicada en noviembre de 2024 por Editorial Diotima.
Su escritura transita entre los géneros teatral y narrativo, y ha sido reconocida tanto a nivel nacional como internacional. Gracias a estos reconocimientos, varios de sus cuentos y obras han sido publicados en antologías y llevados a escena.


Deja un comentario